martes, 18 de diciembre de 2012

Citas con George R. R. Martin y A Clash of Kings





Terminé de leer “A Clash of Kings” de George R. R. Martin. Como siempre, les dejo algunas citas que me gustaron o que llamaron mi atención:

·         Some gave me soft words and some blunt, some made excuses, some promises, some only lied. In the end words are just wind.

·         A man like that would give no false hope, nor soften a hard truth.

·         Living men had gone south, and cold bones would return.

·         Was there ever a man where only one side bled?

·         Power resides where men believe it resides. No more and no less.

·         He who hurries through life hurries to his grave.

·         They will not love me, you say? When have they ever loved me? How can I lose something I have never owned?

·         A man agrees with god as a raindrop with the storm.

·         When you tear out a man’s tongue, you are not proving him a liar, you´re only telling the world that you fear what he might say.

·         A hound will die for you, but never lie to you. And he’ll look straight in the face.

·         Dead men could not hurt her, but whoever had killed them could.

·         I much prefer angry and stupid to composed and cunning.

·         Is there any creature on earth as unfortunate as an ugly woman?

·         It is all a game to them still, a tourney writ large,, and all they see  is the chance for glory and honor and spoils. They are boys drunk on song and story, and like all boys, they think themselves immortal.

·         That’s my cursed luck, I kill the poor.

·         What good did it do you to be brave?

·         I can smell defiance, I can smell pride, I can smell disobedience. I catch a whiff of any such stinks, you’ll answer for it. When I sniff you, all I want to smell is fear.

·         Dragons die, but so do dragonslayers.

·         Perhaps that is the secret. It is not what we do, so much as why we do it.

·         How they loved to promise heads, these men who would be kings.

·         You have a cheerful way of grieving.

·         Sorcery is the sauce fools spoon over failure to hide the flavor of their own incompetence.

·         With two eyes you see my face. Whit three you could see my heart. With two you can see that oak tree there. With three you could see the acorn the oak grew from and the stump that it will one day become. With two you see no farther than your walls. With three you would gaze south to the Summer Sea and north beyond the Wall.

·         Death came in that door and blew the life of him as swift as the wind snuffed out his candles.

·         It seems to me that it might be easier for one man to find two hundred than for two hundred to find one.

·         The living should smile, for the dead cannot.

·         Trust would get you killed.

·         The unseen enemy is always the most fearsome.

·         Better than some. Not so good as others.

·         It is better to be seen as cruel than foolish.

·         What good was it to take a kingdom if you could not hold it?

·        What do you think a knight is for, girl? You think it’s all taking favors from ladies and looking fine in gold plate. Knights are for killing.

·         They’re all meat, and I’m the butcher.

·         Love is poison. A sweet poison, yes, but it will kill you all the same.

·         People were such fools. If we’d said they were rams’ heads, they would have seen horns.

·         Loyal sellswords are rare as virgin whores.

martes, 11 de diciembre de 2012

La luz al final del túnel VI: Algún día mirarás para atrás y reirás...



Resulta que Proacon no iba (o va, quien sabe a estas alturas) obtener una buena utilidad de un proyecto tan grande. Así que prepararon una reclamación. Las reclamaciones son procesos por los cuales una empresa le exige a otra el pago de ciertos conceptos que no fueron contemplados en un inició o que no se respetaron durante el transcurso de la obra. Proacon pretendía reclamar sobre la cantidad de concreto utilizado, las fibras de acero para concreto, el aditivo acelerante, los sostenimientos de los túneles (o sea, los marcos metálicos que se usan a manera de soporte dentro de los túneles para que estos no colapsen). Y varias cosas más que ahora no recuerdo. A mí me tocó encargarme de la parte del concreto.

Cosa fácil. Nada más que juntar las remisiones de entrega de concreto, sacarles copia, ordenarlas por túnel, empresa y fecha e ir metiéndolas a carpetas. ¿Por qué éste que fue mi último trabajo fue la gota que derramó el vaso? Se los voy a poner en números. 6789 remisiones. Así es. Tenía que revisar esa cantidad de remisiones y hacer el proceso descrito arriba… una por una.

El tedio, el estrés, los regaños, la falta de descanso… todo se fue juntando y tomé la decisión de renunciar una vez acabada mi parte de la reclamación…

Hoy, a tan sólo unos días de tener vacaciones y que me dieran $10,000 sin trabajar, lunes, 10 de diciembre del 2012, acabé mi parte en la reclamación de Proacon y renuncié a mi primer empleo.

La luz al final del túnel V: La esperanza es lo último que muere, pero inevitablemente morirá...



Pero ¡Oh, sorpresa! Me querían de vuelta en oficina. Y entonces fui feliz… por 3 días. Y al tercer día no resucito la cosa, sino que volvió a morir. Ese día me hicieron trabajar 24 horas, es decir, la chinga de la oficina y ¡pum! Vete al turno de la noche a seguridad. Y así fue durante un tiempo. Me quitaron la laptop que me habían dado en el trabajo de oficina, y si el alma fuera materia, también me la hubieran quitado. Resignado me hice a la idea que de aquí al final sólo quedaba lo de seguridad. A ratos surgían la posibilidad de que me cambiaran hasta de obra en una zona más “nice”, pero yo ya no tenía esperanzas de que eso pasara… y bueno que no las tuve, porque no pasó.

Lo que sí pasó fueron más discusiones. Y en una de esas exploté. Cerca del lugar de discusión estaban varios de los jefes viendo como despotricaba contra uno de los Jefes de Relevo. Parecía que se habían dado cuenta que suficiente había sido suficiente y ya era hora de darme un trabajo serio, algo en lo que realmente pudiera dejar huella en la empresa. Ese trabajo fue la reclamación.

La luz al final del túnel IV:Con un poder muy pequeño, viene una responsabilidad muy grande...



Pero aún hay más. Resulta que el gobierno del Distrito Federal (pues es obra pública) cree que es buena idea no pagarle a las empresas que están trabajando en la Supervía Poniente. “You know, because that’s how we roll in Mexico, motherfucker”. Pero pues no pueden hacerlo nada más así porque sí (bueno, si pueden, pero pues no hay que ser tan sinvergüenza, ¿Verdad Ebrard?). La cosa es que les estaban pegando a las empresas por donde más les dolía; podía ser calidad, producción, medio ambiente… y en el caso Proacon, seguridad. O con el nombre bonito: Prevención de Riesgos Laborales.

Una de las exigencias es que tenía que existir un encargado de seguridad en los tajos mientras se estuviera laborando. Es decir: ¡PINCHE SIEMPRE!... ¿Y quién podrá encargarse de la seguridad de los túneles? Pues un Técnico en Seguridad Industrial ¿Tenemos de esos en Proacon? Ja, claro que no. Para eso están los practicantes de ingeniería civil.

Sí. Tuve que jugar el papel del TSI de Proacon. Al principio no era difícil porque tenía que hacer unos reportes de gases tóxicos adentro del túnel. Los hacía, daba tres o cuatro vueltas. Y listo… Pero llegaron los Leones y Asociados, o sea, Protección Civil para los nenes con dinero. O sea, raza que exagera.

Antes de seguir quiero aclarar una cosa. Yo también creo que la seguridad es importante en el área de trabajo. Muchos accidentes suceden porque la gente no quiere hacer caso a cosas simples como usar guantes, cascos, ropas con tiras reflejantes, etc. Una cosa es eso, y otra cosa es crear que situaciones totalmente improbables (posibles, pero improbables) sucedan.

El problema surge en que estos tipos se creen con toda la autoridad para detenerte la obra. Y en algunos casos (pocos) la tienen. En otros no. Surge mucho conflicto. Cuando llegan ellos gran parte del tiempo tengo que estar peleando con la gente de Proacon, con la gente del gobierno, con la gente que administra todo el proyecto de Supervía Poniente. Total, con todo el mundo. Y el problema es que no se puede conciliar nada. O mejor dicho, no tenía yo poder o autoridad para poder conciliar todos los problemas de la obra. Y encima de eso, problemas que eran del área de producción o de calidad, pasaban a mí ¿Por qué? “Tú eres el de seguridad y es tu responsabilidad que la obra continúe sin problemas”. La cosa es que todo problema era ahora mi responsabilidad (desde ver que la gente no estuviera haciendo del baño en lugares que no eran, que no se faltaran el respeto, que tuvieran comida y agua, que la obra estuviera limpia, si llovía tenía que hacer los accesos de la obra pues, accesibles, poner iluminación en todos los túneles…) y si no lo resolvía paraban la obra, y si paraban la obra se perdía dinero, y si se perdía dinero era culpa de… así es, mía. Y como no se podía resolver nada me caían unas regañadas que terminaron por mermar mi espíritu trabajador.

Aquí terminé de echarle ganas al trabajo. Al fin de cuentas, si te esfuerzas y te cagan o si no te esfuerzas y te cagan, creo que no es difícil hacer un balance y tomar una decisión.